Huellas del legado sacerdotal del P. Jiju Kilukkan

«Su vida fue una respuesta creativa al plan de Dios; su muerte, un silencioso regreso al Padre, a quien sirvió con tanta fidelidad».

El P. Jiju Kilukkan fue un hombre que se distinguió por su profunda sencillez y su hospitalidad sin límites: un sacerdote de los Padres de Schoenstatt (Provincia de la Providencia, Kerala) que poseía el raro don de hacer que todos se sintieran como en casa en su presencia. Mientras servía a los fieles de las parroquias de San Enrique y San Esteban en Múnich, su peregrinación terrenal llegó a un abrupto final el 20 de abril de 2026 en un trágico accidente de tren. Aunque su partida hacia el «Sion Eterno» fue inesperada, las huellas que dejó están marcadas por una fe profunda y un compromiso inquebrantable con el servicio.

Raíces de la fe y la familia

Nacido el 17 de agosto de 1978 en el tranquilo pueblo de Uppukallu, Kerala, el P. Jiju era el menor de cuatro hermanos del matrimonio formado por José y Mary Kilukkan. Junto con su hermano gemelo, creció en la cuna espiritual de la parroquia del Niño Jesús en Kollakkode (Arquidiócesis de Ernakulam-Angamaly). Su educación temprana comenzó en la Escuela Primaria del Niño Jesús en Kollakkode y continuó en la Escuela Santa María y en la Escuela Secundaria Pública de Manjapra. Esos años decisivos moldearon al hombre que acabaría convirtiéndose en un sacerdote querido por todos. Sus hermanos —Viji Joy, la Hna. Bindu Kilukkan FHGS y Biju Jose— lo recuerdan con cariño como un pilar fundamental de su familia.

Un camino de formación sacerdotal

Al responder con un «sí» creativo y valiente a la llamada divina, Jiju ingresó en la comunidad de los Padres de Schoenstatt el 11 de junio de 1994. Realizó su primera formación sacerdotal en el Seminario Menor Vicentino de Edathotty y Thrikkakara. Tras estudiar filosofía en el Seminario de Mangalapuzha, amplió sus horizontes con unas prácticas en la Valerian Grammar School de Hyderabad. En 2002 ingresó en el noviciado del Kentenich Vidyaniketan en Bangalore. Su camino culminó el 18 de abril de 2008 con su Consagración-contrato perpetua: una consagración de por vida al carisma de Schoenstatt.

Un ministerio lleno de compasión y excelencia

El P. Jiju fue ordenado sacerdote el 25 de octubre de 2008 mediante la imposición de manos del obispo Sebastian Adayanthrath. Su ministerio se caracterizó por una combinación constante de habilidad administrativa y calidez pastoral. Trabajó en la parroquia de San Antonio en Ollur y Marathakkara, donde se ganó el corazón de la gente con su carácter cercano. Mientras dirigía el hogar para niños Jeevalaya, también completó maestrías en Sociología y Malayalam. Más tarde, como rector y superior del Seminario Menor Mary Matha en Aloor, se convirtió en un «amigo querido» y mentor para innumerables jóvenes que exploraban su vocación. Su comunidad también reconoció sus dotes de liderazgo durante sus tres años como miembro del Consejo de la Región de la Providencia, donde se le conocía por apoyar y animar a todos los que le fueron confiados.

La última misión: traspasar fronteras

En septiembre de 2023, el P. Jiju aceptó una nueva misión en Alemania. Con la diligencia que le caracterizaba, aprendió el idioma alemán y se integró sin dificultad en la Arquidiócesis de Múnich y Freising. Su breve pero impactante paso por la parroquia de Laim fue un testimonio de su capacidad para superar las barreras culturales y lingüísticas a través del lenguaje universal del amor.

El P. Jiju Kilukkan vivió su vida como un puente: unía a las personas con María, entre ellas y, en última instancia, con Dios. Aunque su viaje terminó inesperadamente en las vías de este mundo, su legado resuena en los corazones de las muchas personas a las que tocó, acompañó y guió.

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