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Cierre del Capítulo General en Schoenstatt y Roma

El Santo Padre recibe en audiencia al Capítulo General de los Padres de Schoenstatt

El Santo Padre recibió en audiencia privada el jueves 3 de septiembre a los participantes del 5° Capítulo General de los Padres de Schoenstatt en la Sala del Consistorio, en el Palacio Apostólico.

ISch Schwarz

 

Padre Juan Pablo saluda al Papa y resume los acentos del Capítulo

En sus saludo inicial, el padre Juan Pablo Catoggio, superior general del Instituto, agradeció al Santo Padre por este encuentro, como también por su ministerio petrino, y en particular por el Sínodo de la Familia, el año de la vida consagrada y el año de la misericordia. El padre Juan Pablo recordó al Santo Padre que la joven comunidad, pequeña, pero extendida en cuatro continentes, quiere, junto a todo el Movimiento de Schoenstatt, trabajar por un “Schoenstatt en salida”. El carisma recibido por el fundador, el padre José Kentenich, unido inseparablemente a los Santuarios de la Virgen de Schoenstatt y a la Alianza de Amor, nos invita a ser “Sacerdotes del Santuario” y “Sacerdotes de la Alianza”, para colaborar en la construcción de una cultura del encuentro, una cultura de la alianza y de los vínculos.

Saludo CatoggioTransmitir el carisma a los más jóvenes

A la Comunidad sorprendió la familiaridad y naturalidad con las que el Papa Francisco manifestó su alegría por esta reunión. Después de recordar con gratitud el encuentro con el Movimiento en octubre del año pasado, el Santo Padre celebró las expresiones del superior que compartiera el deseo de la comunidad de querer mantener vivo el carisma fundacional y también el deseo de querer transmitirlo a los más jóvenes. “A mí también me preocupa”, dijo el Santo Padre. “Mantengan, transmitan el carisma, de tal manera que siga inspirando y sosteniendo sus vidas y su misión. Ustedes saben que un carisma no es una pieza de museo, que permanece intacta en una vitrina, para ser contemplada y nada más. Hay que abrirlo, dejar que salga, para que entre en un contacto fecundo con la realidad, crezca, se renueve y transfigure la realidad por la fuerza espiritual que ese carisma lleva consigo”.

 

Saludo finalCon el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo

El Santo Padre utilizó como eje de su discurso una expresión del fundador de Schoenstatt: “El P. Kentenich lo expresaba muy bien, cuando decía que había que estar con el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo”. Y agregó: “Aquí están los dos pilares de una auténtica vida espiritual. Por una parte, el contacto con Dios. Él tiene la primacía, nos ha amado primero; antes de que a nosotros se nos ocurra algo, Él ya nos ha precedido con su amor inmenso. Así es el sacerdote -como Moisés-, está puesto como atalaya en medio del pueblo, para ver desde lejos lo que se acerca. Como el resto de sus hermanos, también él está en la llanura de su debilidad, de sus pocas fuerzas. Pero el Señor lo llama para que se eleve, para que suba al atalaya de la oración, a la altura de Dios; lo llama a entrar en diálogo con él: diálogo de amor, de padre a hijo, de hermano a hermano, diálogo en el que se siente el latir del corazón de Dios y se aprende a ver más lejos, más en profundidad. El Señor nos espera en la oración -por favor, no la dejen-, en la contemplación de su Palabra, en el rezo de la Liturgia de las Horas. No es buen camino descuidar la oración o, peor aún, abandonarla con la excusa de un ministerio absorbente, porque «si el Señor no edifica la casa, en vano se cansan los albañiles» (Sal 127,1)”.

Luego continuó exponiendo su interpretación de aquella frase del fundador de Schoenstatt: “El segundo pilar está constituido por la expresión: «tomar el pulso del tiempo», de la realidad, de las personas. No hay que tenerle miedo a la realidad. Y la realidad hay que tomarla como viene, como el arquero cuando patean la pelota y de allí, de allí, de donde viene, trata de atajarla. Allí nos espera el Señor, allí se nos comunica y se nos revela. El diálogo con Dios en la oración nos lleva también a escuchar su voz en las personas y en las situaciones que nos rodean.”

Chapter members

La última de las comunidades de Schoenstatt, llamada a servir

Muy novedosa para todos fue una interpretación del Santo Padre sobre el comentario del nuevo superior, quien dijera que esta comunidad fue cronológicamente la última de las comunidades de Schoenstatt: “Ustedes son, prácticamente, la última realidad del Movimiento fundada por el Padre Kentenich; y esto encierra una gran lección, es algo hermoso. Este ser los «últimos» refleja de modo claro el puesto que ocupan los sacerdotes en relación a sus hermanos: El sacerdote no está más arriba, ni por delante de los demás, sino que camina con ellos, amándolos con el mismo amor de Cristo, que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. El sacerdote, por una parte, ha de subir al atalaya de la contemplación para entrar en el corazón de Dios y, por otra parte, ha de abajarse en el servicio, y lavar, curar y vendar las heridas de sus hermanos.”

Solos nunca

Saludo individual

Por último, el Santo Padre nos invitó a vivir una vida de fraternidad sacerdotal. “Por favor, solos nunca”, nos pidió el Papa Francisco. “El ministerio presbiteral no se puede concebir de una manera individual o, peor aún, individualista. La fraternidad es gran escuela de discipulado. Supone mucha entrega de sí a Dios y a los hermanos, nos ayuda a crecer en la caridad y en la unidad, y hace que nuestro testimonio de vida sea más fecundo. Y si surgen discusiones o diferencias de pareceres, no se preocupen, mejor el calor de la discusión, que la frialdad de la indiferencia, verdadero sepulcro de la caridad fraterna. Al final, con el amor, la comprensión, el diálogo, el afecto sincero, la oración y la penitencia, todo se supera, y la fraternidad cobra nueva fuerza, nuevo empuje, llenando de gozo su sacerdocio. Aprendan a aguantarse, a pelearse y a perdonarse. Sobre todo, aprendan a quererse”.

Acompañar y cuidar a las familias

Al final del encuentro el Santo padre encomendó tres cosas a los Padres de Schoenstatt: acompañar y cuidar a las familias para que vivan santamente su alianza de amor y de vida, especialmente a aquellas que atraviesan por momentos de crisis o dificultad; dedicar mucho tiempo al sacramento de la reconciliación y ser “grandes perdonadores”, ser signos de la misericordia y la ternura de Dios; y rezar por él, porque lo necesita.

Se cierra el 5º Capítulo General

El 5° Capítulo General, que reunió a 41 representantes de la comunidad venidos de África, Asia, América y Europa, se cerró el día 31 de agosto en el centro espiritual de la comunidad en Schoenstatt, Alemania con la presencia del cardenal Francisco Javier Errázuriz, miembro de esta comunidad. Los acentos para los próximos 6 años fueron inspirados por el pontificado del Papa Francisco, como también por las celebraciones de los 100 años de la fundación de Schoenstatt. En fidelidad al carisma del padre José Kentenich, la comunidad reafirmó su disponibilidad a ser obra de María, a ser sacerdotes de la Alianza y parte activa en el proyecto de una Iglesia en salida.

20150830

 

Ecos en la prensa del 3 de septiembre 2015:

Romereports
News.va
Radiovaticana.va
Zenit.org
Aica.org
Schoenstatt.org

 
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