8 En camino - Señales de una cultura cristiana

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Si se recorre Gymnich, se percibe que este lugar refleja una atmósfera cristiana. Muchas capillas como la capilla de la Peste, junto a la iglesia o la capilla de Ana, calvarios, cruces, imágenes de la Virgen, estatuas de los santos, monumentos y pozos de tiempos viejos y nuevos señalan hacia una herencia cristiana. Muchos de ellos son tan antiguos que incluso el pequeño José los vio. Mencionamos aquí dos de estos monumentos.

La columna de María

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El 1 de mayo de 1856, el conde Maximilian Felix von Wolff Metternich y la condesa Hermenegilde von Wolff Metternich construyeron la Columna de María, de 5,25 metros de altura en el lugar del antiguo ingreso al castillo. A causa de la actual construcción para el ingreso, que estaba rodeado de viejos tilos, hoy no se distingue bien.

La inscripción en la parte delantera dice: “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que acudimos a tu protección”. Poco tiempo antes de la construcción de la columna, el 8 de diciembre de 1854, el papa Pio IX en su decreto “Ineffabilis Deus” (El Dios inefable), había proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Según esta doctrina de la Iglesia, María fue preservada desde el primer momento de su concepción del pecado, pues debía llegar a ser la Madre de Dios. Ya por largo tiempo se recordaba esta confesión como fiesta de la Iglesia, en la Iglesia oriental se celebra desde el siglo X como “día de la concepción de la Santísima Madre de Dios por Santa Ana". El Papa Clemente XI la introdujo como fiesta para toda la Iglesia.

Tuvo así esta columna en Gymnich una relación directa con la proclamación de la doctrina de la fe. Muestra como la doctrina oficial de la Iglesia había llegado a la vida y a la fe de los habitantes del lugar.

 

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San Juan Nepomuceno

Del tiempo en torno a 1800 procede ese antiguo puente de Gymnich que está dedicado a San Juan Nepomuceno. El puente, con una apertura de ocho metros conduce por sobre el Pequeño Erft, que hasta el día de hoy abastece de agua el parque del castillo. El arco del puente, de blanca piedra arenisca, sostiene en su piedra del lado norte, la estatua del santo. La piedra de coronamiento del lado sur lleva la fecha de 1857,

Juan Nepomuceno, nacido en 1350 en Pomuk, cerca de Pilzen en la actual República Checa, fue asesinado en el marco de las disensiones entre el Rey Wenzel IV y el Arzobispo de Praga. Según la leyenda, el rey quería saber qué era lo que su esposa había dicho en confesión al sacerdote. Cuando Juan Nepomuceno guardó el secreto de la confesión, el rey hizo que lo despeñaran al Moldava desde el Puente de Carlos. Se convirtió así en el patrono de los puentes, también del puente de Gymnich.

Tradición y futuro

Estos dos testimonios del pasado cristiano que el joven José Kentenich pudo acoger en sí, pueden servir como ejemplo de cómo el fundador del Movimiento de Schoenstatt cooperó, con los fundamentos del pasado, a construir una Iglesia capaz de vivir en el futuro.

Aquello que significaba la Columna de María como contenido de fe, quiso anunciarlo José Kentenich para que los hombres no tuvieran solamente como verdadero un contenido de fe, sino que éste marcara y enriqueciera su vida.

Así, el camino que pasa junto a los signos del pasado y de la cultura cristiana, debía ser un camino espiritual hacia el futuro. Un camino en el cual deben surgir nuevos signos y nuevos estilos de vida cristiana.

 

El occidente cristiano le debe a esta visión, la visión del cristianismo, la imagen y la forma y con eso la felicidad y el progreso en todos los campos. Ahora se trata de desligar esta visión de las formas condicionadas por la época, captarlas en sus elementos esenciales, proclamarla con pasión y dejar que se manifieste toda su dinámica creativamente en las nuevas circunstancias

P. José Kentenich, 1942

 

 

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Oración

Señor Jesucristo, tú guías tu Iglesia a través de la historia. Una y otra vez podemos experimentar, a través de personas dignas de fe, la belleza y la alegría de la fe.

(Todos:) Te agradecemos por el P. Kentenich, que para nosotros y para muchos llegó a ser un vivo testigo de la fe.

Te pedimos por la Iglesia: haz que por la fuerza del pasado avance con coraje y creativamente hacia el futuro, para que los hombres puedan experimentar la fe.

Te pedimos por los habitantes del pueblo natal de José Kentenich, por los hombres de esta región y de todo el país. Haz que descubran y comprendan la riqueza de la herencia cristiana. Dales la visión para hacer fecunda esta herencia para el futuro.

Amén.