4 En el corazón de la Iglesia - La iglesia parroquial y bautismal

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Si en el sarcófago del P. Kentenich en Schoenstatt están escritas las palabras “amó a la Iglesia”, es por que esta frase tiene una larga historia que comenzó en Gymnich.

Toda la familia Kentenich es descrita como una familia muy creyente y eclesial. La participación en la vida de la comunidad parroquial era para ellos frecuente. Como demuestra la vida de José Kentenich, no era un simple estar presente, por la incercia de vivir en un ambiente cristiano. Fueron la Iglesia y la fe en Dios que en ella se vivía, la fuerza característica que marcó todos los pasos de José Kentenich.

 

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El bautismo

Tres días después de su nacimiento, el 19 de noviembre de 1885, el padre Kentenich fue bautizado en la Parroquia de San Kuniberto con el nombre de Peter Josef. Este era el nombre del cuñado de la mamá que vivía en Strassburg, él fue el padrino del niño y del único hermano aún vivo de la mamá. La abuela, Ana María, fue la madrina.

La pila bautismal procede del año 1559. En la pared junto a su lugar actual en la cercanía del Portal de la Iglesia se puso una inscripción en piedra que señala el bautismo de Pedro José Kentenich de Gymnich.

 

Comunión de los santos

De la participación de la familia Kentenich en la vida de la comunidad parroquial no tenemos información. Se puede suponer que el pequeño José, en el curso de los años como miembro de la comunidad realizó lo que todos los jóvenes de su edad hacían.

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¿Qué hacían los niños pequeños en la Iglesia de su tiempo cuando no sabían leer ni podían cantar ni comprendían lo que predicaba el párroco? Miraban los cuadros y estatuas que se podían descubrir en la nave de la iglesia, en el espacio del altar o en las murallas de la nave.

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La iglesia, originalmente gótica, estaba conformada por un altar mayor barroco, que a comienzos del siglo XX fue nuevamente trasladado. En el coro se podía admirar un hermoso vitral del Corazón de Jesús. Una Pietá de 1600, que hoy está en el espacio de la entrada y muchas estatuas de santos exaltaban la imaginación de los niños. Podían contemplar al Patrono de la Parroquia San Kuniberto, San Sebastián, San Roco, Juan Nepomuceno, Matías y Santa Brígida.

De esta forma los niños captaban intuitivamente lo que la decoración de la iglesia quería expresar: en la celebración eucarística se reunía la Iglesia de la tierra con la Iglesia de los cielos, para encontrar a Jesucristo, el Señor.

Crear atmósfera

El P. Kentenich percibió, ya al inicio de su acción sacerdotal, que el ambiente religioso cerrado y eclesial no se mantendría mucho tiempo en la forma de antaño. Trabajó por tanto para que los miembros de sus comunidades espirituales del Movimiento de Schoenstatt, también pudieran mantenerse firmes como cristianos y cristianas en un medio secularizado.

Un elemento importante fue para él que las comunidades debían crear una atmósfera espiritual. Y esto se lograba a través de una serie de signos y símbolos que expresaban lo que era importante para la comunidad. Santos e importantes personalidades para la Iglesia, mujeres y hombres, estimulaban la vida espiritual de cada uno y de las comunidades.

 

 

"Nuestra tarea no es solamente volver a reconstruir lo antiguo y ya destruido; no, estamos ante la creación de un nuevo edificio de toda la cultura religiosa, de la cultura mariana. Esto nos lo debemos volver a decir una y otra vez: estamos en un cambio de época, un nuevo trozo de la historia de la humanidad está sucediendo."

P. José Kentenich, 1934

 

 

Oración

Jesucristo, tú Señor de tu Iglesia

Todos: Te agradecemos que el P. Kentenich por su vida en su comunidad de origen fue preparado para su servicio a la Iglesia.

Te pedimos por tu Iglesia: permítenos encontrar personas que, con tu ayuda, amen y se comprometan con ella como él lo hizo.

Te pedimos por nuestros niños. Permíteles, en un ambiente poco marcado por el cristianismo, que encuentren el camino hacia ti y encuentren su vocación personal.

Amén.